6 similitudes entre gatos y niños de 2 años

No sé si parecerá raro pensar que gatos y niños tienen grandes similitudes. Sobre todo para quien no tenga animales o le disgusten, puede parecer una afirmación desafortunada. A mi me encantan los animales, pero nunca pensé que se podrían parecer tanto. Pero una vez tras otra me asombro de las costumbres y comportamientos tan parecidos que tienen.

Similitudes entre gatos y niños

  1. Impaciencia. Cuando quieren algo tiene que ser ya, ahora. No vale que estés en medio de algo importante y necesites un minuto antes de atenderlos. No les importa, tus cosas no son trascendentales, pero si a ellos se les ha metido la pelota debajo de la mesa o, en el caso de los gatos, quieren que les abras la puerta para pasar a una habitación, ya puedes ir corriendo antes de que explote tu cabeza ante su insistencia.
  2. Paciencia. Ellos son impacientes a la hora de cubrir sus necesidades, pero son tremendamente pacientes para cubrir las tuyas. Si necesitas vestirlos para salir más o menos rápidamente de casa, no pienses que van a tener en detalle de ir más o menos rápido. Si quieres que el gato entre del balcón para cerrar la puerta porque vas a poner el aire acondicionado, no debes esperar que cuando lo llames se levante y venga rápidamente….
  3. Perseverancia. Tienen infinita paciencia para conseguir lo que quieren. Una vez fijan su objetivo, te lo hacen saber una y otra vez hasta que pueden contigo y cedes a sus deseos.
  4. Egoísmo. Visto los anteriores 3 puntos, se deduce que pueden llegar a ser bastante egoístas, persiguiendo sus intereses y necesidades por encima de todo. Sin que esto llegue a ser algo exagerado o negativo.
  5. Poder de destrucción. Gatos y niños, aunque puedan parecer lentos y torpes, tienen una increíble habilidad y precisión para romperlo y ensuciarlo todo.
  6. Amor infinito sin condiciones. Y por último destacan por su amor sin límites y sin condiciones hacia ti.

Animales en la educación de los niños

Niños y animales son almas gemelas: seres sin maldad y dispuestos a darte todo su amor. Por mi parte, creo que es del todo saludable que los niños se críen entre ellos y aprendan a que tienen que cuidarlos, respetarlos y quererlos. Me parece muy enriquecedor e importante en su educación.

Mis mellizos y sus hermanos gatos

Antes de madre de mellizos, fui madre de dos gatos: Tomcat (el macho) y Java (la gatita, dos años menor). Como no es bueno que un gato esté solo, por mucho que la gente tenga sus teorías, todas erróneas (eh José Antonio!), yo le llevé a Tomcat a su hermanita Java, con la que el amor y las fricciones han sido continuas: o se abrazan o se arañan.
Pues aquí los tenéis probando la bolsa de pienso nuevo, recién acabado de abrir. Les voy cambiando el sabor para que no se aburran. Pero, como se puede ver, el pienso debe ser más bien “light”.

1. Mis gatos durante el embarazo de mellizos

Durante el embarazo los gatos estuvieron normales. Supongo que notarían algo raro (la gata alguna vez se llevó alguna patadita en mi barriga – no se ponía encima pero sí en las piernas tocándola) pero no se imaginaban lo que iba a llegar.
Aunque el riesgo de toxoplasmosis a través de ellos era 0, evitamos que yo limpiara la arena o, si lo hacía, con una mascarilla. ¡Fue otra de las cosas de las que me libré durante el embarazo!
Además, tampoco podía cogerlos. La gata no suele pasar de los 5 kg, pero el gato sobre pasa los 7… Así que lo mejor fue dejar de cogerlos. Tampoco creo que lo echaran en falta (no les gusta especialmente).
La gata siguió echándose las muy numerosas siestas encima mío. Pero aunque insistía en subirse a mi barriga para amasarla como siempre, yo la ponía siempre en las piernas, donde al final se podía acurrucar contra mi barriga.

2. Mis gatos al llegar los mellizos

Cuando llegaron los niños a casa los gatos no se arrimaban mucho, más bien por miedo o porque no les gustan los cambios tan fuertes ;P. Pero el gato siempre fue el que más cerca estuvo de ellos, ya que siempre ha sido el que más ha estado entre nosotros de forma constante: sofá, cama… Aunque no es lo más cariñoso que te puedas esperar, él siempre está cerca nuestro, y con los niños más o menos se mantuvo.
La gata al principio no aparecía. Además como coincidió con el verano, siempre evita el contacto físico y se va a las zonas donde está más fresquita. Ya en invierno empezó a bajar más… Pero creo que es últimamente que se encuentra más a gusto entre los niños, aunque es muy precavida y bien que hace.
Marc es el que va más detrás de los gatos, sobre todo del Tomcat… y no para darle besos muchas veces: lo coge de la cola, le pega tortazos… La verdad es que el gato aguanta mucho, aunque alguna vez se le ha rebotado (con razón) pero sin uñas. En general no he visto que la relación sea “peligrosa”, pero saltan las chispas.
Pau es mucho más cuidadoso y, además, les presta menos atención que su hermano.
En general espero que la relación entre los 4 se acabe siendo un poco más normal. Creo que los niños deberían aprender desde bien pequeños a que deben respetar y querer a los animales.

3. Mis gatos y yo

Como es evidente no puedo dedicar ni la mitad de tiempo que antes a mis gatos. Intento llevar al día lo más básico, eso sí: ponerles comida y agua nueva a diario y cambiarles la arena con asiduidad.
Pero ellos piden más. Su mami humana antes les dedicaba mucha atención y ahora a penas unos minutillos al día.
Cuando llego sobre las 14h a casa, el gato me pide agua… Me pide que le abra el grifo de la bañera para beber. Y lo tengo que hacer sí o sí porque los niños están durmiendo en mi habitación y él se pone a maullar si no voy.
A la vez que el gato pide agua y una vez está en ello, la gata entra maullando en la habitación (¡otra vez me despierta a los niños!) para que le dé su lonchita de jamón. Es un truco que le enseñé yo y que ella lleva a “rajatabla”: una vez tenemos despistado al gato bebiendo de la bañera, ya podemos ir a por el jamón, que así el gato no come porque, falta-falta, no le hace.
Luego la gata casi no me deja comer, porque está esperando poderse dormir una siesta encima mía. Si puedo, lo hacemos, aunque yo esté despierta en el sofá con el PC o haciendo deberes de inglés. Pero como digo, esto sólo pasa en invierno (en verano tiene demasiado calor la pobre tan negrita….).
El segundo asalto gatuno llega, sobre todo, después de la cena: cuando ven que los niños ya están medio dormidos en la hamaca la gata reclama su otra loncha de jamón… Y el gato que no se pierde una anda muy cerca aguardando.
En fin… ¡que después de leer esto seguro que todos me daríais el carnet de familia numerosa!

Gatos y embarazo

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Durante el embarazo todo el mundo tiene en el inconsciente que hay que alejarse de los gatos. Es más, mucha gente tristemente los abandona.
El motivo de que los gatos sean peligrosos para el embarazo es la enfermedad de la toxoplasmosis, pero sólo en el caso en que la madre no tenga anticuerpos para ésta. El problema de esta enfermedad es que puede causar deformaciones en el feto con lo cual hay que llevar mucho cuidado.
Para que el gato te infecte, debe estar enfermo. Además este protozoo se encuentra en las cacas de los gatos por lo que para infectarse hay que estar en contacto con las deposiciones y que éstas lleguen al organismo: como si tocaras una caca de gato enfermo y luego te llevadas la mano a la boca.
No sólo esta enfermedad la pueden tener los gatos si no que puede estar en la arena (cuidado con las verduras crudas, hay que lavarlas bien) y en los alimentos no cocinados.
Lo mejor es informarse bien. El ginecólogo puede responder a todas las dudas.
¡NO ABANDONES A TU GATO!