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Hasta siempre Java

No es bueno que un gato esté solo. Y es así como un día de verano llegó nuestra gatita Java a casa.

Nuestro gato Tomcat llevaba ya dos años con nosotros cuando decidí ir a buscarle una compañera. Qué sea “atigrada marrón” me dijeron…

Cuando llegué a la perrera municipal les comenté que quería llevarme una gatita. Y me pasaron a una sala llenísima de gatas bastante jóvenes. Todas muy nerviosas dando vueltas. Supongo que más aún al verme: necesitadas de cariño y atención y puede que con hambre.

Era verano y llevaba pantalón corto. Y de repente una gatita toda negra me trepó pierna arriba hasta llegar a mi cuello donde se quedó parada con las dos patas delanteras abiertas a modo de abrazo. Y de esa forma salió conmigo de esa sala mi gatita Java. Hice el papeleo (recuerdo que en ese momento se tiró un pedo súper apestoso), le hicieron un test médico, le pusieron el chip, y llegamos a casa.

Nada más llegar la bañé porque no olía muy bien. Me encontraron tumbada en el sofá y con ella encima: “qué fea” me dijeron. Y yo nunca he visto una gata más preciosa.

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Estaba muy delgada y tenía unas orejas y cola desproporcionadas. Cosa que fue cambiando, ya que en invierno el pelo se le ponía muy tupido y brillante y estaba más preciosa todavía. Lo que nunca cambió fue lo buena y cariñosa que era.

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En seguida la llevé al veterinario para que la vacunara y le mirara unas costras que tenía en las orejas. Poco más tarde la esterilicé. Y así hace unos 13 años empezó mi vida con ella.

Mi gato Tomcat le bufaba al principio aunque no tardó mucho en aceptarla. Nunca tuvieron una relación especialmente buena pero convivían perfectamente.

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Y llegó la enfermedad. Y entonces supe que en un futuro cercano, nos tendríamos que separar.

Entre tanto, la convivencia con la enfermedad y sus cuidados combinado con niños pequeños, se hizo muy duro. Lo hice lo mejor que pude. Y ella, nunca, nunca, dejó de ser la gata más buena del mundo. A pesar de que probablemente ya nunca se encontrara del todo bien.

Te echo de menos, Java. Has dejado un agujero en mi corazón. Pero ahora sé que existe el cielo y que hay un angelito negro que cuida de mi.

 

DEP Java. 17/04/2019

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