Mellizos de dos años: cómo comen

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Hace ya mucho tiempo que no escribo nada sobre cómo comen mis mellizos. Y es porque que ya no hago nada demasiado especial: intentamos que coman un poco de todo, dentro de sus limitaciones, que son muchas. Sobre todo cosas sencillas: a la plancha, hervido…

Lo que les encanta comer a mis mellizos

A veces comen, a veces no comen… Un día les encanta una cosa, al día siguiente se niegan a comerlo… En las comidas, ponen tu paciencia a prueba y muchas veces acaban haciendo un pequeño infiernito de lo que debería ser un puro trámite.

Pero si hay algo que funciona siempre es:

  • Las patatas fritas. Sí, muy sanas no son, pero les vuelven locos. De vez en cuando se las hacemos.
  • También las patatas chips, gusanitos y demás snacks. Intentamos no abusar de ellas, ya que es el mejor reclamo para mantenerlos un rato entretenidos.
  • Los tomates cherry. No tengo ni idea de por qué les encantan. Pero es un valor seguro.
  • El maíz en conserva (sólo a uno de ellos). Debe ser por el sabor dulzón.
  • Los chupa-chups. Pueden detectar uno a 20 metros de distancia.
  • Horchata. La compramos natural en una horchatería al lado de casa.
  • La papilla de mango: ¡todavía se la comen!
  • La leche. Aún beben bastante cantidad. Aunque uno de los dos ya la toma de vaca, no hemos tenido forma de que el otro la acepte, teniendo que comprar aún leche en polvo en la farmacia, lo cual es un engorro.

Y la verdad que no mucha cosa más. Evitamos siempre que prueben las chuches porque sabemos que el día que las descubran del todo, no habrá vuelta atrás (¡y tienen demasiado azúcar!).

Viernes: ¡toca pizza!!

Y como práctica habitual hemos establecido que el viernes toca pizza. Aunque la masa la compramos, el resto de ingredientes sí son caseros. Como al fin y al cabo es pan con tomate, queso y demás ingredientes, es un plato que les suele gustar bastante.

Más aún les gusta porque empiezan a hacerla ellos mismos: yo corto los ingredientes y les digo que los vayan tirando. Al final la pizza no queda perfecta porque aún son bastante torpes pero les hace más ilusión comerla. Otro inconveniente es que, a medida que vas sacando ingredientes para echar a la pizza, se los van comiendo lo que hace que tengas que ir preparando más comida. También le dan su toque especial con estornudos, etc…

Lo que se resisten a comer

Y como no, lo que cuesta muchísimo que coman son las verduras. El color verde en la comida no lo relacionan con algo de su agrado y, aunque a menudo las ponemos en el plato, es más bien con el ánimo de que se acostumbren y de que algún día nos imiten y se las coman.

Las legumbres es otro caso de dificultad. Aún no hemos conseguido que se coman ni judías ni garbanzos, aunque sí algún guisante.

Como táctica especial, de vez en cuando aún hago alguna hamburguesa, a la que meto por dentro verduras: cebolla, zanahoria, etc…

En definitiva, aunque intentamos sentarnos a la mesa como adultos, no siempre acabamos teniendo una comida tranquila y muchas veces a penas comen. Desde hace tiempo intentamos “normalizar” esta situación, pero parece que no va a ser cosa de un año ni de dos, si no que ya veremos. Quizás ayude el que este septiembre empiecen a ir a la guardería y coman allí, pero ya lo iremos viendo…