Gastroenteritis de mellizos I

gastroenteritis

El título de la entrada debería ser: “Gastroenteritis I – Papis 0, KO”. Y pongo “I” en el título de la entrada, porque supongo que será la primera de unas cuantas durante sus vidas.

Cuando un bebé se pone enfermo no sabe decir qué le duele y, por los síntomas y por cómo los ves (no saben fingir), tienes que adivinar. Tienes que observarlos y estar pendiente. Y más en el caso de las gastroenteritis, ya que pueden vomitar.

1. Primero fue un mellizo

El primero en caer fue Pau, el lunes. Antes de echar la siesta cagó dos veces muy seguidas. Pero no lo encontré demasiado extraño ya que ellos siempre han ido bastante “sueltos”. Luego se echó una siesta, pero cuando se despertó empezó a poner el gesto extraño y al final vomitó en la cama: la papilla del mediodía y vete a saber qué más.

Durante la siguiente hora, le dimos agua. Pero al cabo del poco rato la vomitaba.

2. En el hospital

Cuando vimos que no toleraba el agua, decidimos ir al médico. Sobre todo porque no sabíamos qué hacer.
Intenté llamar al CAP, pero el teléfono o comunicaba o nadie lo cogía. Como han quitado las urgencias pediátricas, no quise arriesgarme a presentarme en persona y que no me atendieran. Luego llamé al centro privado donde se hacen las revisiones, pero el horario de pedir hora se había acabado y tampoco quise arriesgarme a ir hasta allí y que no me atendieran.
Y como no hay urgencias pediátricas en el CAP, te envían al hospital. Así que finalmente decidí ir al hospital, pero al Hospital General de Catalunya (donde nacieron) ya que tienes parquing gratis al lado y seguramente habría mucha menos gente.
En el hospital no lo miraron demasiado: le tomaron la temperatura (aunque se la tomé yo: la enfermera me dio el termómetro y se fue!!) y me preguntaron cuánto hacía que vomitaba. Al final el médico me dijo que el niño tenía faringitis y que ese mismo virus le había provocado la gastroenteritis. Me pareció extraño que tuviera faringitis, ya que el niño no estaba afónico…
Nos hicieron quedarnos allí a hacer una prueba de tolerancia: beber suero cada 10 minutos 10 veces. De esta forma se comprueba que se ingieren líquidos, que es lo importante.

3. Tratamiento

Y por supuesto la prescripción fue hacer dieta astringente e ingerir líquido, en concreto suero oral. Salimos del hospital con unas pautas muy generales en alimentación y el tratamiento.
tratamiento_gastroenteritis
En la farmacia, sólo compramos el suero oral, ya que ya llevaba lo mismo que lleva el Bivos para regenerar la flora intestinal. Más tarde me comentaron que el suero lo puedes fabricar en casa. Cuándo sepa más exactamente cómo pondré la “receta” (así en general creo que lleva azúcar, sal y bicarbonato).

Las pautas generales de alimentación son estas:
pautas_alimentacion_gastroenteritis

pautas_alimentacion_gastroenteritis

Estas pautas generales están más orientadas a niños que no para bebés. El médico del hospital tampoco le puso mucho interés a explicarnos nada más preciso.

4. Después vino el otro mellizo

A los dos días siguientes Pau no había mejorado mucho y a habernos dado unas pautas muy generales sobre la alimentación, decidimos pedir hora a nuestro pediatra habitual. Esto coincidió con el empeoramiento del segundo mellizo, que además siempre que está enfermo lo pasa peor que el otro. El pobre fue vomitando todo el camino de ida y vuelta al médico.

Una vez en el médico habitual, como esperábamos, nos dio unas pautas más precisas para los bebés. Y aquí vino el tratamiento II:

  • Leche sin lactosa: ¡esto ni nos lo comentaron en el hospital!!!!
  • Papilla de crema de arroz con leche sin lactosa. No les gustó la papilla, así que decidimos hacer como con los cereales normales, ponerles una cucharada en la leche del biberón. Compramos la de la marca “Blevit” de Ordesa (Blevit Rizcrem), la cual también lleva elementos para la regeneración de la flora intestinal.
  • Papilla con arroz, patata y zanahoria. Con pollo o pescado. Aquí podéis ver la que yo hice.
  • Manzana, plátano o compota de manzana.
  • Yogur a partir del segundo día.

Y como pauta también, nos dijeron que mientras el bebé tenga la lengua brillante, eso significa que no está deshidratado. Definitivamente, fue una visita mucho más útil.

5. Cómo ha ido todo

Pues la situación ha sido difícil: tener a dos bebés con gastroenteritis agota. Primero porque estás pendiente de los síntomas y segundo porque, como no quieren comer, te las tienes que inventar para, si no les gusta la comida, darles algo alternativo que puedan comer. A mí me ha ido muy bien irles dando palitos de pan cada vez que no han querido comer.

Para colmo, el papá también se puso enfermo. Así que yo he estado rezando para no caer también. Y, al final, no he caído: ¿debe ser por mi poder mental?

Y la gastroenteritis no dura como a los adultos, si no que en bebé dura más días. Les ha durado poco más de una semana.

La siguiente vez, ya sabré qué hay que hacer. De momento esta primera vez he pagado la novatada.