Faringitis y bronquitis de mellizos

Han sido ya 3 las veces en las que mis mellizos han cogido faringo-bronquitis: a los dos meses, a los cuatro meses y ahora a los 9. Cuidar de mellizos puede traer más trabajo que cuidar sólo de uno y hace falta organización. Pero cuando caen los dos enfermos todo se complica mucho.

1. Faringo-bronquitis de mellizos a los dos meses

Fue al final del verano. Se congestionaron bastante y les subió también la fiebre, aunque no mucho. Al ser tan pequeños y aunque no parecía nada grave, decidimos llevarlos al médico.

Esto pasó un domingo por la tarde y quisimos ir a nuestro CAP, ya que no vimos motivos para ir al hospital. Suerte que llamamos antes porque en nuestro CAP no hay urgencias pediátricas, hay que ir al hospital. Esto es lo que han hecho los recortes. Aquí lo explicaba.

2. Faringo-bronquitis de mellizos a los cuatro meses

A los cuatro meses tuvieron otra recaída. Se congestionaron mucho, esta vez más que la anterior. Tenían muchísimos mocos y les costaba mucho comer. Además les había subido décimas la fiebre, febrícula (temperatura entre 37 y 38), así que los estuve controlando durante todo el día.

Cuando vi que uno de los dos tenía 38 de fiebre, decidí darles de comer antes de llevarlos al hospital. Cuando los niños tienen muchos mocos, les cuesta bastante comer. Pues me di un susto de muerte porque el que tenía más fiebre vomitó todo el biberón, pero de forma bastante bestia o ahora, después de 5 meses, recuerdo una fuente de vómito saliendo por su boca. Pero ahora ya sé que cuando los niños tienen muchos mocos, además de costarles comer, los pueden vomitar. Esto no es del todo malo porque, aunque sea de esta forma un poco aparatosa (y más bien sucia), echan los mocos.

Los llevé al hospital por la tarde. Cuando por la noche me fui a dormir dejé a mi lado al niño que peor se encontraba. A las 4 de la mañana vi como respiraba con dificultad (había empeorado) y me volví a asustar y salí para el hospital. Allí ya me dieron medicación para la bronquitis o bronquiolitis, no recuerdo exactamente.

3. Cuáles son los síntomas

Poco a poco y gracias también a las explicaciones de los médicos he ido entendiendo los síntomas y además sé cuál es el tratamiento. Esto da mucho más seguridad y hace más llevadera la situación.

  • Faringitis. El niño está afónico. Además el pobre cuando tose se queja porque le duele. No me han dado, por ahora, nada para tratar esta inflamación.
  • Congestión. Cuando los niños están congestionados tienen muchos mocos en la parte superior del aparato respiratorio (cabeza, cuello). Hay que llevar cuidado para que estos mocos no bajen a los pulmones y se haga entonces una bronquitis. Esto se nota cuando al coger el aire se “oyen” los mocos.
  • Bronquitis (o bronquiolitis?). Aquí los mocos ya han bajado a los pulmones y no dejan que se respire correctamente. El niño tiene “pitos“, hace ruido al expulsar el aire. Al respirar también se le hunden los músculos de al lado de las costillas y éstas se marcan.

4. Faringo-bronquitis a los 9 meses

Después de las dos primeras faringo-bronquitis, la tercera ya me ha pillado mucho más preparada. La experiencia es un grado y, en este caso, fundamental.

5. Tratamiento y precauciones

Ahora que ya sé los síntomas y el tratamiento, ya lo hago antes de ir al médico:

  • En cuanto veo que los niños tienen muchos mocos, les hago lavados nasales con suero fisiológico. La técnica me la explicó una enfermera del hospital (y se agradece porque los niños no vienen con manual): los tumbas y les pones la cabeza girada hacia un lado y le metes el suero por la nariz que se queda para arriba. Con “fuerza”, para que el suero haga presión, se lleve los mocos y ac
  • Además para los mocos (si son muchos), les empiezo a dar el Bisolmed. Este medicamento que lo venden sin receta en la farmacia y que no entra por la Seguridad Social, hace que los mocos se hagan líquidos y que salgan más fácilmente. Así no obstruyen las vías respiratorias.
  • Luego ya el médico, para la bronquitis, les puede recetar:
    • Terbasmin. Es un jarabe. Pone a los niños muy nerviosos. Hasta se les aceleran las pulsaciones.
    • Ventolín. Va directo a los pulmones por lo cual es mucho más efectivo que el jarabe (de forma inmediata). El inconveniente es que hay que comprar una mascarilla para poder dárselo: por lo cara y por lo que cuesta que el niño se esté quieto. Aunque el médico me dijo que no, también puso al niño nervioso.
  • Procuro no salir mucho a la calle, sobre todo si hace frío.